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¡Campamento de verano con Jesucristo de la mano!

¡Hace ya casi un mes del campamento!



https://youtu.be/4BYUUq7tUa8

Lorena Guerrero Comisaña,  29 años 



Es la coordinadora del campamento. Ella me comentó que este campamento funciona ante todo porque el centro de todo lo que se hace es Jesucristo y que desde el primer momento está presente. -Me gusta le dije- porque, además ella, es la primera que antes de montar el campamento como tal, busca el lugar donde instalar una capilla para las celebraciones litúrgicas (Misa todos los días) y las oraciones de monitores y acampados.

Un lugar donde cada joven o niño pueda establecer un contacto con Dios Nuestro Señor y su Santísima Madre. Soy responsable –continúa comentando Lorena- porque tuve que sacarme el título de monitora y coordinadora antes que nadie por la legislación vigente, tener el título es imprescindible. Al preguntarle si todos los monitores tienen el título ella comentó que generalmente entre 10 y 15 monitores con los que ella lleva el campamento son titulados, más de los imprescindibles. Algo que me ha impactado de este campamento os lo voy a contar. Todos absolutamente todos se pagan el campamento. No hablo sólo de los acampados, sino también de los monitores, coordinadora y cocineros (así llaman a los dos matrimonios que van y a los dos ayudantes de cocina).

¿Vosotros os pagáis el campamento? Osea, ¿Qué además del trabajal que es preparar un campamento, los contenidos y la estructura, de trabajar durante una semana de vuestras vacaciones con un montón de chicos y chicas, os tenéis que pagar el campamento? Además esto lo hacéis desde siempre, desde hace hace seis años. Lorena sonríe y me dice que sí, que debido a la situación económica precaria de la parroquia así lo hacen, la parroquia no puede. ¡Qué subidón de motivación! –me dije-. Pues sí, los monitores se lo pagan con gusto porque aparte de ser monitores ven a Jesús en los niños, como Él va haciendo su trabajo y disfrutan a tope. Porque cada monitor ve como se acercan los niños a Jesús en medio del trabajo, del cansancio y agobios. Les merece la pena verlos sonreír, enamorarse de las cosas de Dios… en definitiva merece la pena gastar tiempo de nuestro descanso de vacaciones para ir al campamento.

Es verdad, Lorena, ¿Qué en vuestro campamento no tenéis la famosa “Hora feliz” en la que todo el campamento hace lo que les da la gana? Noo, todos los monitores acompañamos en todo momento a los niños y niñas para que no hagan cosas sin sentido. Tampoco vemos televisión salvo un año que vimos un partido de la selección española que llegó a una final. Aprendemos a estar una semana sin televisión, además estamos demasiado ocupados. Antes del campamento preparamos la catequesis, los monitores las presentan al sacerdote que las revisa, las complementa y ayuda en su elaboración. Porque nosotros siempre vamos al campamento en compañía de un sacerdote. Dejamos muy claro a todos y más a las familias que es un campamento cristiano y católico. Y es que Dios está presente en mi día a día, no concibo ni siquiera una semana de mi vida sin Él y esto es lo que queremos trasmitirlo en todo momento y de modo sencillo. Quiero también decir que me acompaña siempre mi marido.

Desde hace tiempo, mi marido, viene conmigo como ayudante de cocina. Es en uno de estos campamentos que hacemos donde se encontró con Dios y ya no quiere faltar, ni siquiera lo tengo que animar y el se pide sus vacaciones de acuerdo a las fechas del campamento. Cristian, mi marido, se sacó el título de manipulador de alimentos solo por este motivo. Por lo que me llena de alegría el que dediquemos como matrimonio una semana de nuestro descanso estival sirviendo en pareja a los demás, yo como monitora y coordinadora y él alimentándonos a todos.

CHRISTIAN NOS ABRE SU CORAZÓN EN UNA CATEQUESIS